Era el año 1998. A manos de Álvaro, que por entonces cuenta con 13 años, llega un programa de ordenador que permite componer canciones a partir de pequeñas secuencias sonoras prediseñadas. Estas pequeñas secuencias se podían alternar a lo largo de las 8 posibles pistas de audio existentes y se conseguían composiciones no desprovistas de mérito pero que limitaban enormemente la libertad creadora. Fue entonces cuando Álvaro ideó una manera de conseguir crear pequeñas melodías propias: Consistía en coger breves fragmentos de diversos sonidos e introducirlos en un secuenciador del propio programa que convertía la señal de audio introducida en un compás que se repetía constantemente. Con una grabadora y modificando en el acto variables como la altura tonal, la frecuencia, resonancia, saturación, retardo, etc, podía obtener pequeñas melodías para incorporar al tema final:

Es a comienzos del año 2001, con 16 años, cuando otro programa de composición por ordenador le abre las puertas de una, para él, nueva y creativa forma de componer música de la mano del sistema MIDI. Un pentagrama y 128 instrumentos virtuales. La calidad sonora distaba enormemente del sonido de una verdadera orquesta sinfónica pero permitía al menos crear temas originales de la primera a la última nota y con tantas pistas como permitiera la memoria RAM del ordenador. En cuestión de un par de días, Álvaro compone su primer tema original:

A este le siguen otros muchos temas que compone ese mismo año. Cada vez utiliza más instrumentos, más ritmos y las melodías toman mejor forma:

Pasan 6 años en los que Álvaro llega a componer la música de 5 bandas sonoras de cortometrajes, unos dirigidos por él mismo y otros de compañeros que le encargan la realización de las partituras.

En 2007, gracias a su amigo compositor Manuel Soriano, descubre un tercer programa, esta vez profesional, con diversas librerías de audio grabadas nota a nota directamente de una orquesta sinfónica real. Enseguida se pone a componer los primeros temas que dejan muy atrás a aquellos que 9 años antes dieron comienzo a este lado creativo de Álvaro Arciniega:

A mediados de 2018 y tras incorporar nuevas librerías de audio a su estudio, algunos antiguos cortes son revisados y actualizados, como el tema ‘Magnicidio’, inspirado por el cortometraje ‘El cinquillo de la muerte’ o el tema principal de ‘La gente del Norte’: